sábado, 10 de octubre de 2015

Los Conquistadores serán héroes para siempre

Foto: Cortesía

Ramón Eduardo Castro.- El tiempo presente siempre hará que un acontecimiento sea disfrutado y celebrado, pero inevitablemente lo que logra el tiempo es algo totalmente diferente: añejar el recuerdo y hacerlo más valioso.

La historia del deporte venezolano en conjunto guarda muchas emociones pero pocos resultados relevantes concretos. El más importante está archivado en 1941 cuando aquel año nacieron “Los Héroes del 41”, equipo de béisbol que se tituló en el campeonato mundial amateur luego de vencer en la final a Cuba.

El hecho se convirtió en trascendental porque construyó los cimientos del deporte más practicado en el país; con ello la propagación de la disciplina, el aumento de su auge y la consecuente creación del éxito que hasta hoy en día existe. La producción de peloteros ha sido inagotable y el reconocimiento y proyección internacional no cesa, y probablemente no cesará.

Pasó muchísimo tiempo y Venezuela seguía careciendo de conquistas grupales. La Vinotinto, por la que se instauró ese mote como tal, coqueteó con lo inédito en la Copa América Argentina 2011 al clasificarse a las semifinales del torneo y caer en esa instancia ante Paraguay a pesar de haber tenido el merecimiento deportivo.

Sin embargo, y retrocediendo el tiempo a partir de ese 2011, el baloncesto ya había brillado en 1992. El Preolímpico de Portland hizo renacer el calificativo de “Héroes” con la selección que ganó su pase a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

En tierras estadounidenses ocurrió algo histórico para una selección de baloncesto venezolana: ganar el boleto a unos JJOO. Pero algo faltó, el título quedó en manos de Estados Unidos. Por primera vez el equipo norteamericano  convocó a sus estrellas de la NBA para un FIBA Américas y se encontró con Carl Herrera y compañía en la final. El ingrediente de enfrentar al “Dream Team” en el partido decisivo fue una paradoja que quedó como una anécdota para el espectáculo.

2015 fue el momento de un nuevo Preolímpico; Ciudad de México la sede. Venezuela llegó callada, así como fue su récord de 2-2 en la primera fase; un registro regular que le permitió clasificarse a la siguiente instancia. La Vinotinto del básket, sin embargo, había dejado ya una señal: vencer a Puerto Rico.
Así como en Portland 1992, esta selección estuvo dirigida por un extranjero radicado por varios años en el país, Néstor “Che” García. En aquella oportunidad fue el puertorriqueño Julio Toro. La electricidad del “Che”, aunado a sus dotes tácticos, inteligencia y sentido para imprimir pasión al juego, fue determinante.

La selección de Venezuela acudió a México con 11 jugadores de la LPB, y John Cox que milita en Francia. Dicho mejor que siempre: puro talento nacional. Greivis Vásquez, único criollo en la NBA, declinó participar en el torneo por discrepancias con el presidente de la Federación Venezolana de Baloncesto, Carmelo Cortez.

La Vinotinto pasó a semifinales en la raya luego de transitar un camino empinado. Venció a República Dominicana pero después sufrió sensibles golpes cayendo por marcadores muy cerrados ante el local México y Uruguay. Un posterior triunfo frente a Panamá le permitió entrar al grupo de semifinalistas, aunque empatado en puntos con República Dominicana y Puerto Rico, por haberle ganado el duelo directo a ambos.

Llegó el turno de mostrar las cartas ante 9 piezas NBA de Canadá en el encuentro crucial para lograr el boleto a Río. Los conducidos por el “Che” García empezaron a dar las respuestas que todos buscaban: este equipo tuvo una gran preparación física y mental.

García movió bien las piezas, supo rotar el quinteto cuando debía y así también vencieron la altura de Ciudad de México.

Concentración, motivación y confianza, trío de aspectos que se incluyeron en la receta victoriosa en la final ante Argentina. Los albicelestes se impusieron a Venezuela en la primera ronda pero los nuestros supieron contrarrestar las cualidades de una de las mejores selecciones del mundo en el cotejo bonito.

Estos muchachos no se quedaron con la clasificación a los Juegos Olímpicos, querían algo más. Ese deseo extra significó el logro más relevante en la historia del deporte venezolano en conjunto.

No es borrar a “Los Héroes del 41”, es sumar este resultado y esperar otros más.


Ese es el ejemplo que debe quedar de “Los Conquistadores de México”.

Artículo para Playboy Venezuela / Octubre-2015

jueves, 1 de octubre de 2015

Béisbol criollo: El pasatiempo que nunca muere

Foto: Cortesía

Ramón Eduardo Castro.- La pasión por el béisbol en Venezuela parece no tener punto y final.
Es evidente que en muchos aspectos el país vive una situación delicada; y hablando específicamente de lo económico, este pasatiempo por excelencia requiere una planificación e inversión importante para poder disfrutar de él directamente en el estadio.

Aun así el fanático venezolano siempre se las ingenia para seguir estando allí, donde cada año quiere estar. Aumentan los abonos, aumentan las entradas individuales, aumenta el costo de la comida, y también de la cerveza, pero en la mente del fiebrúo siempre está sobreentendido que el sacrificio debe hacerse.

Caribes de Anzoátegui es el actual monarca criollo y de entrada tiene todas las herramientas para revalidar el título. El conjunto oriental es uno de los equipos más sólidos del último lustro junto a los Navegantes del Magallanes; viene de jugar las últimas dos finales junto a los turcos, y mantiene intacta su base criolla.

Niuman Romero, Alexi Amarista, Oscar Salazar, Ehire Adrianza, Gorkys Hernández, Jairo  Díaz y José Gil, son peloteros que estarán con seguridad esta campaña. Su falencia será Balbino Fuenmayor que se perderá todo el año por una lesión de rodilla. La gerencia estaría en búsqueda de un toletero de fuerza para suplirlo.

En el pitcheo cuentan con buen material criollo a pesar de que su rotación va a depender de abridores importados.

Caribes debería estar en los papeles nuevamente, no solo figurando en el tramo final de la temporada, sino transitar la ronda regular con la solvencia reciente. La salvedad radica en que desde esta temporada cambiaron las reglas de la segunda ronda y en un emparejamiento directo cualquier cosa puede pasar.

Navegantes del Magallanes, a pesar de no haber hecho transacciones importantes, se ha movido mucho en el mercado en los últimos años y con eso le basta para tener piezas suficientes y de calidad. Junto a Anzoátegui ha dominado las últimas dos campañas y ha contado siempre con el respaldo de su directiva para poder gestionar la presencia de sus grandes figuras. Su clasificación no estaría en duda.

En “La Nave Turca” pudiéramos ver desde la lomita al grandeliga Martín Pérez, quien se manifestó positivamente para venir al país. El propio Johan Santana aseguró que quiere jugar porque además está buscando un nuevo contrato que le permita regresar a “las mayores”, y Félix Doubront sería otro brazo llamativo que pudiera estar con los valencianos.

Endy Chávez este año no estuvo en el béisbol mayor, así que sería otra cara de renombre que se vestiría a rayas azules; al igual que Robinson Chirinos, Rougned Odor y Tomás Telis. Es poco probable ver a “los caballos” como Elvis Andrus, Pablo Sandoval, José Altuve y Miguel Montero.

Magallanes vuelve a ser favorito para la 2015-2016.

Los Tigres de Aragua se cuelan entre los candidatos junto a Caribes y Magallanes. Cuentan con buen poder adquisitivo para transacciones locales y también foráneas. Prueba de ello es el pacto que lograron con los grandeliga Vidal Nuno, James Jones, Stefen Romero y Brent Suter.

Entre los criollos que están en la “Gran Carpa” salen los nombres de Eduardo Escobar y Avisail García. También el de dos brazos experimentados como Freddy García y Ronald Belisario. Es probable que Wilson Ramos no juegue.

En el último receso recibieron al prospecto José Peraza desde Cardenales de Lara a cambio del experimentado Héctor Giménez.

Sus piezas extranjeras deberían rendir como el papel lo indica, a nivel A1.

Aragua será dirigido por otro venezolano como Eduardo Pérez, quien mostró buena pasta con las Águilas del Zulia.

Los Leones del Caracas vuelven a tener un mánager criollo, Alfredo Pedrique; hombre de mucho renombre en la pelota criolla. No ha ganado un título pero ha estado cerca. Pidió a la gerencia seis lanzadores y tres jugadores de posición, y se lo cumplieron.

Caracas dependerá de peloteros jóvenes como Danry Vásquez y Jesús Aguilar; y también de su importación. Es difícil que juegue Carlos Pérez, aunque pudiera hacerlo hacia la parte final del torneo. 
Asdrúbal Cabrera ya asomó una posibilidad, Franklin Gutiérrez no se ha decidido pero es bastante probable que lo veamos y pasa lo mismo con Ramón Cabrera. Daniel Mayora es otro que siempre se faja desde el primer día.

El caso de Gerardo Parra es más complicado ya que queda como agente libre en Grandes Ligas y va a pujar por un buen contrato.

Los importados tienen buena pinta.

Tiburones de La Guaira posee una base criolla interesante liderada por el poderoso Álex Cabrera, Odúbel Herrera que viene de ser Más Valioso y Novato del Año en la 2014-2015 y José “Cafecito” Martínez que ganó el título de bateo en Triple AAA.

La importación anunciada hasta ahora parece el punto débil de los escualos por la calidad y rodaje de los lanzadores. El año pasado La Guaira contrató a más de 30 importados, lo que indica que las primeras piezas en llegar no funcionaron e intentaron corregir sobre la marcha.

Será el segundo año del laureado Buddy Bailey, quien ha demostrado que sin grandes nombres puede lograr cosas importantes. Bajo esa premisa, es su momento de llevar lejos a La Guaira.

Salvador Pérez y Alcides Escobar, unos de sus nombres rutilantes, no vendrán, mientras que Héctor Sánchez pudiera seguir sus pasos. Grégor Blanco ha tenido una buena temporada con los Gigantes de San Francisco y es muy complicado verlo.

Las Águilas del Zulia serán comandadas por el estadounidense Darryl Kennedy. Este equipo ya es un asiduo visitante del round robin con ocho años consecutivos pero su tarea pendiente está precisamente allí, una vez que llega a esa instancia, se queda en el camino.

Inevitablemente flaquean por la partida de un miembro de su gerencia como Jorge Urribarrí; hombre que sabía moverse muy bien en el mercado para conseguir jugosas piezas.

Su principal problema parece paradójico porque sus figuras en el norte han tenido buenas campañas. A Carlos González hay que descartarlo sin mirarlo. Lo de Ender Inciarte depende del propio jugador y también de su organización (Arizona). Freddy Galvis no ha despuntado pero ha sido el campocorto regular de los Filis de Filadelfia; lo mismo ocurre con Sandy León y Marwin González. José Pirela es otro que está en veremos. Álex Torres dijo sí.

Jóvenes como Silvino Bracho y Elvis Araujo, que han sacado la cara por el equipo los últimos años, también se vieron bien en Grandes Ligas.

Cardenales de Lara tiene un panorama turbio; quedó eliminado la temporada pasada tras el triple empate con Caracas y La Guaira.

Será su primera campaña post Robert Pérez. Los grandeliga Luis Avilán y Yoervis Medina prometieron que iban a jugar.

Su principal problema es estructural, puesto que muchos de sus peloteros ya son veteranos y necesitan sangre nueva. Requieren de una renovación que no se hará de un día para otro. También entregaron a su principal prospecto a los Tigres de Aragua.

Bravos de Margarita sigue siendo el equipo que no despega. Han tenido muy pocos cambios en su estructura. Le cambiaría la cara traer figuras criollas pero no tiene chequera para eso.

Actualmente su gran nombre es David Peralta y se ha desempeñado muy bien con los Cascabales de Arizona; si llega a jugar, será tarde.

Este año la pelota local no escapa a los problemas con las divisas. La inflación del país va a afectar los salarios de los peloteros. A los equipos les va a tocar negociar con los jugadores y llegar a un acuerdo; eso va a incidir en la duración de su estadía en el campeonato y en qué fecha arribarían al país. Toda una odisea que dependerá también del poder económico de los clubes.

Lo cierto es que una vez llega octubre, y con él el inicio de la pelota, toda la preparación previa del fanático quedó atrás para darle paso al desenfreno que se produce desde el campo de juego. La 2015-2016, una vez más promete mantener el patrón: La vida del venezolano vuelve a cambiar siempre en esta época.

Artículo para Playboy Venezuela / Octubre-2015

lunes, 29 de junio de 2015

Del fútbol a la pudrición

La televisión, el deporte, los medios y el fútbol, entre muchos otros mecanismos de comunicación y globalización, son herramientas de contacto directo con la gente que desde su invención no han cesado en el poder de su influencia.

Foto: AP

Una cosa ha llevado a la otra y viceversa; entre ellas se complementan. Sin televisión hoy no organizarían la Copa América, porque, ¿para qué van a jugar los mejores del mundo si solo los van a ver 25 mil o 40 mil personas? Es parte de este cuento ya conocido.

Ahora bien, los instrumentos que manejan los camarógrafos nunca están preparados para captar imágenes fuera de lo común. Al margen de las patadas que están de más o de un codazo que mancha el juego, lo de Gonzalo Jara el otro día en contra de Edinson Cavani es una de las mayores bajezas jamás vista en algún espectáculo público; sí, no solo tiene que ver con el deporte. Sin embargo no voy a hablar del chileno, un enfermo que se le olvidó que todo tiene un límite.

La enfermedad que padece Jara tuvo efecto inmediato en la gente, mucho más allá del sentido del humor. A mí me encanta reír y bromear pero la vida me ha enseñado muy bien a hacerlo de la mejor forma.

Si ni el Papa va a cambiar al mundo, aun con su irreverencia, transparencia y poder de comunicación, mucho menos lo voy a hacer yo, pero quedé realmente anonadado y desconcertado con las reacciones en Twitter en modo de burla hacia Cavani.

Las personas se burlaban de la víctima, no condenaban al agresor.

Se olvidaron que el padre de Cavani había cometido una imprudencia y que estaba detenido. Que por una irresponsabilidad murió un joven de 19 años. Pero para algunas personas el héroe, literalmente, era Jara.

Por si no bastara trascendió una frase aportada por un miembro del cuerpo técnico uruguayo: "Tu padre se comerá 20 años de cárcel", le habría dicho el chileno al delantero.

Qué vivan los memes y también la globalización; mucho, pero mucho atrás, quedó el sentido común.

jueves, 11 de junio de 2015

El sabor único de la Copa América


Fui a mi primera y única Copa América hace ocho años, cuando se hizo en mi país. Venezuela también era primeriza como organizadora en 2007.

Fue mi estreno en un evento grande del fútbol y lo hice en compañía de la mejor pareja del mundo, y de un amigo de mil batallas.

En muchos sentidos fue una travesía: desde la obtención de las entradas hasta el traslado interminable en autobús. De que llegábamos, llegábamos, pero con tanto desorden con el proceso de venta de los boletos, tenerlos en nuestras manos no iba a ser una garantía.

Una vez cumplido ese milagro nos dispusimos a irnos inmediatamente al estadio donde ya jugaban Uruguay y Bolivia, y hallé una huella que siempre busco: la de ver a un jugador que haya pertenecido aUnited; allí estaba Diego Forlán.

Terminado ese encuentro llegó la hora de la cita real, por la que fuimos a San Cristóbal. "El Templo" aguardaba por Venezuela.

Cada 30 de junio lo recordaré y hasta que muera seguirá siendo así. Esa tarde-noche lluviosa se convirtió en una de las siete maravillas de mi vida. No hay momento sin persona ni emoción sin amor.

Asistir a un torneo grande te deja muchas sensaciones. Ser parte de una reunión organizada en tu región es algo especial. La Copa América deja ver lo más bonito que el latinoamericano tiene: hermandad, alegría y buen humor.

Si a esos ingredientes le agregamos que desde Suramérica se erigen los más grandes futbolistas del mundo, que el planeta fútbol se alimenta de nuestra zona constantemente y que en la actualidad el nivel de la mayoría de las selecciones es muy alto, quiere decir que Chile 2015 será una gran Copa.

Al margen de lo opaco que se ve el fútbol desde la FIFA, este es un deporte noble que todo lo puede lograr. El fútbol alcanza metas más allá de un campo de juego.

Esta vez toca ser espectador de la Copa desde el norte, pero solo separado por una distancia, la geográfica. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Gloria alemana; historia para Maracaná


Aunque la cita estaba pautada para el domingo, yo quise ir a conocerlo dos días antes. Siempre me dijeron que no era cualquier cosa, que era un Mundial, en Brasil y que la final iba a ser en Maracaná. Era algo así como un combo con piezas ideales.

Decidí acercarme el viernes para ver qué tal se veía, para ver cómo era y para saber qué se sentía estar allí. Al llegar fui consciente de la fusión de importancias que emanaba ese lugar. El “Maracanazo” hizo de ese recinto un sitio turístico, un lugar histórico; tienes que visitarlo así no te guste el deporte, así como seguro tendrías en mente ir al Cristo Redentor o al Pan de Azúcar. De hecho no escaparías de ello porque está incluido en los paquetes de los tours de la ciudad. Es Maracaná, un verdadero templo del fútbol.

Lo recorrí de atrás para adelante, incluso desde la estación del metro que lleva su nombre. Fue muy especial saber que iba a poder entrar en 48 horas para vivir un momento inolvidable.

El domingo al despertar el pensamiento era claro y unánime: Hoy es la final del Mundial. Venía la locura. Esta vez habían más alemanes que en Belo Horizonte pero tampoco eran mayoría porque los argentinos hicieron de Río, su casa por un rato.

Todo tuvo mucho orden, desde el metro hasta el momento de llegar a la silla. Los controles de seguridad parecían excesivos pero se trataba de un acontecimiento único en Brasil para los nuevos tiempos. Precisamente desde los primeros puntos policiales ya se divisaba, desde un ángulo que no conocía, el coso donde se volvería a jugar una final del campeonato del mundo.

Con toda sinceridad creo que saberme tan cercano de un lugar que contendrá un acontecimiento como ese, produce una sensación realmente única. No era un partido más, era la final del Mundial en Maracaná.

Una vez allí solo quería que empezara el juego. En cierto instante uno se olvida de la magia que produce el lugar y solo quiere ver fútbol, más aún después de haber seguido el Mundial con tanto esmero. El efecto de embelesamiento se rompió para ver jugar a Alemania y Argentina.

El momento clave del cotejo lo protagonizó Gonzalo Higuaín, quien falló una gran oportunidad frente a Manuel Neuer cuando apenas corrían los primeros minutos ¿Se imaginan que hubiera convertido ese chance? Probablemente el juego se iba a abrir e iba a provocar que los teutones se abocaran con algo de necesidad para buscar el empate, y que la “Albiceleste” generara una táctica de repliegue inteligente para esperar dar otro golpe. No es que los de Sabella se meterían atrás, pero ya podían dominar el juego a partir del marcador.

La misma combinación estuvo involucrada luego en otra acción, esta vez de polémica: el posible penal del portero alemán sobre el delantero argentino; una acción para discutir pero que a fin de cuentas no terminó justificando la actuación de la bicampeona del mundo esa tarde.

Otra vez en la prórroga

El Mundial se antojó en sus últimas dos ediciones de querer extenderse sin llegar a los penales. El recuerdo final de Suráfrica 2010 mostró a Andrés Iniesta asestando un derechazo que batió a Maarten Stekelenburg en el Soccer City de Johannesburgo; un momento que presagiaba que la copa ya se quedaría del lado español.

De Iniesta, la imagen se trasladó a Mario Gotze, pero esta vez de zurda. En el “Monstruo” de Río ya se estaba olfateando el aroma a penales, penales que yo no quería. No deseaba que un campeón del mundo se decidiera por esa vía y menos estando allí; iba a ser la cosa más injusta del mundo. Seguro habría más emoción pero al diablo con la emoción.

Gotze sorprendió a los argentinos y a mí también; era el gol de la vida para unos y de la muerte para otros. No había mucho más que buscar, las piernas argentinas estaban liquidadas por la prórroga ante Holanda, y Messi no la embocó en la última esperanza argentina.

Nicola Rizzoli sentenció el fin del Mundial, el fin de la final y con ello se decretó que Alemania era la nueva campeona del mundo.

Mi ubicación no me permitió ver de cerca el gol glorioso de Gotze pero sí pude observar la celebración del nuevo monarca. La copa estaba allí, en manos de un Schweinsteiger que no tenía muchas ganas de soltarla. La hinchada alemana, cerca de mí, por fin sonrió tras varios intentos fallidos de su selección.

El universo conoció al nuevo “Tetra” en Maracaná; todo quedó entre históricos.


El silencio de Belo Horizonte


Fue raro saber que habría feriado a causa del deporte, pero claro, al momento lo asimilé sin dificultad. Sabía que era muy importante, sabía que jugaba Brasil en Brasil; es que ya yo estaba allí y era muy diferente imaginarlo con tanta exactitud a la distancia.

Belo Horizonte fue muy cálida un día antes de la primera semifinal del Mundial 2014; había mucho movimiento de gente como se hace típico en el centro de cualquier ciudad y podía encontrar cierta diversidad de turistas con relativa facilidad.

Las emisoras radiales se escuchaban en los abundantes kioscos de la zona y en todas hacían referencia al juego que enfrentaría la selección brasileña ante Alemania “Mañana en Mineirao”. En la esquina un vendedor ambulante ataviado de verde y amarillo se notaba muy animado, acompañado de música y con banderas de su país en sus manos. Era una ferviente y constante confirmación que se notó en pocos minutos y en pocos metros: La vida del brasileño es el fútbol.

Ese lunes en el estadio mucha gente se acercó para tomarse fotos y contemplar de forma tranquila el gran escenario de la Avenida Antonio Abrahão. Hasta la tarde del día siguiente el ambiente estuvo así, tranquilo y feliz.

Llegó el 8 de julio y algunas tiendas y establecimientos comerciales abrieron pero solo por tres horas. Todos aguardaban por el juegazo entre “El Penta” y el tricampeón del mundo. De eso nadie dudaba; parecía que sería una semifinal titánica e inolvidable, aunque inolvidable fue.

Mientras el denominador común camino a Mineirao era ver aficionados vestidos de amarillo, tres autobuses llenos de camisetas blancas pasaron a un lado. Era la minoría que terminaría repleta de alegría esa noche.

Los alemanes tenían todo muy bien preparado, mientras que Scolari no. La fuerza del himno no bastó esta vez y la debilidad estaba por aflorar. Brasil poco a poco empezó a ponerse de rodillas ante la mayor muestra de superioridad jamás vista. Lo sorprendente es que estaba ocurriendo en una semifinal de Mundial; una completa falta de respeto a la historia y al compromiso.

Si por la TV muchos pensaron que la imagen de un gol podía ser repetición, estando allí pensé que se trataba de un amistoso, pero de un amistoso entre barrios vecinos o de amigos del colegio en un reencuentro. No fue un juegazo y menos fue digno de esa instancia en una Copa del Mundo, pero Alemania jugó como una verdadera máquina de hacer fútbol, dio cátedra de como noquear la localía, las estrellas, el himno, el estadio y a los miles de aficionados brasileños. Esta generación germana no se podía comparar con la plantilla canarinha, y lo mejor de todo para ellos, es que lo demostraron con absoluta contundencia.

No sé si esto fue peor que el “Maracanazo” y tampoco lo voy a discutir. Cada quien, habiendo vivido o no el Mundial de 1950, o el actual de 2014, puede hacer su propio juicio; lo que yo sé, en hechos concretos, es que la Brasil de hace 64 años no había sido campeona del mundo aún y esta ya lo había sido en cinco oportunidades, aquello fue una final y esto una semifinal, aquella generación tenía una calidad desbordante y esta solo a un joven de 22 años, y que ni siquiera estuvo ese día, junto a una defensa que borró su buena imagen en 29 minutos.

Jamás olvidaré esa tarde-noche, jamás olvidaré las innumerables corridas de Lahm, ni el despliegue de Khedira en el mediocampo, a quien nunca le había dado mucho crédito, tampoco a Kroos ni a Muller, y por supuesto, jamás olvidaré el histórico gol de Klose aunque no lo haya celebrado con su habitual voltereta.

Jamás olvidaré el silencio que escuché.

En Belo Horizonte fue feriado el martes, y el miércoles debió haberse dictado otro decreto, el del luto.


sábado, 5 de julio de 2014

Mi bolsa de Wembley

 


Sin querer, en cierto momento un objeto práctico se convirtió en el centro de mis gustos, el lugar donde reposa la pasión por sitios sin visitar con la promesa de algún día ir hasta allá.

Fue un regalo, un gran regalo que estaba lleno de recuerdos de un episodio agridulce, por aquello de que no todo siempre es victoria. Por eso es que es literalmente como haber llegado a una final y perderla. Celebras hasta ese punto sin haber podido dar el último paso. Quizá eso es como tener el souvenir y no haber estado allí. No sé.

Se trataba de un detalle traído desde el país que tiene el fútbol que siempre me ha apasionado, donde precisamente nació el mejor de todos los deportes.

En aquel obsequio empecé a guardar mi pasaporte y documentos necesarios para poder realizar un viaje. Luego llegó mi visa de estudiante, la que me llevó a New York, New Jersey, Filadelfia y Boston. Luego mi visa de turista, con la que conocí una parte de Florida en medio del ruido de motores en las 12 horas de Sebring. Más tarde llegó Lima, mi primer destino en Suramérica, mi territorio.

Ahora, 2014 es el año de conocer un nuevo destino. Esta vez toca ir al país en el que el fútbol es religión. Los ingleses lo crearon pero los brasileños lo sembraron.

Hoy mi bolsa de Wembley guarda mi propio camino a Brasil. No jugué una Eliminatoria, no soy árbitro, no soy brasileño y mi país no está en el Mundial. Sin nada de eso, la ilusión es inmensa. Por eso el fútbol es tan grande, porque logra unir absolutamente todo.

Nunca pensé que ese regalo tendría la importancia que tiene. Solo estaba colgado y yo le iba metiendo cosas. Quizá mientras eso ocurría seguía alimentando, sin querer, algún sueño. Hoy ese es el sueño más grande de todos. Mi bolsa de Wembley guarda algo muy grande, algo realmente Mundial.